Mi experiencia como madre

Cuidarte para cuidarles: la importancia del bienestar materno en la crianza de los hijos

Artículo
Mar. 20, 2025
4 min

El papel de madre viene acompañado de una carga emocional profunda y constante. Es importante aprender a cuidarnos para poder cuidar a los demás de una manera más efectiva.

Author(s): Ana Ibañez

El papel de madre viene acompañado de una carga emocional profunda y constante. Desde el nacimiento de nuestros hijos, estamos inmersas en un flujo ininterrumpido de transición emocional. Lo que sentimos y cómo lo gestionamos impacta directamente en nuestros hijos, influyendo no solo en su estado emocional, sino también en su desarrollo neurológico. Pero ¿qué sucede cuando el estrés, una parte inevitable de la maternidad, se vuelve abrumador? Aquí es donde surge una cuestión clave: aprender a cuidarnos para poder cuidar a los demás de una manera más efectiva.

La importancia del estrés en la maternidad

Durante los primeros años de vida de nuestros hijos, es natural experimentar niveles de estrés elevados. Esto es parte de la naturaleza del proceso. Las madres, en particular, estamos constantemente aprendiendo a ser madres, lo que genera una presión emocional adicional. Sin embargo, este periodo, aunque estresante, también presenta una gran oportunidad. Si aprendemos a manejar el estrés de manera adecuada, no solo nos beneficiamos nosotras, sino que también enseñamos a nuestros hijos a gestionar sus propias emociones y estrés en el futuro.

Es importante reconocer que no todo el estrés es negativo. Existe el "eustrés" o estrés positivo, que nos permite crecer, adaptarnos y desarrollarnos, mientras que el "distrés" es el que nos agota y nos hace sentir quemadas. La clave para transformar una situación estresante en algo positivo está en nuestras manos, y es algo que podemos enseñarles a nuestros hijos.

Estrategias para convertir el estrés en algo positivo

1. Conectar con los momentos positivos del día

Uno de los primeros pasos para manejar el estrés de forma positiva es aprender a enfocar nuestra atención en los momentos gratificantes. No todos los días serán fáciles, pero en cada jornada hay pequeños instantes que pueden traer alegría y satisfacción. Puede ser algo tan simple como una sonrisa de nuestro bebé o un momento de calma al final del día.

Una forma efectiva de reforzar estos momentos es dedicando unos minutos al final del día a reflexionar sobre ellos. Poner una música relajante, cerrar los ojos y recordar esos momentos positivos ayuda a entrenar a nuestro cerebro para que se enfoque en lo bueno y no solo en lo agotador. Este simple ejercicio no solo alivia el estrés, sino que también mejora nuestra perspectiva general de la maternidad.

2. Establecer límites de tiempo para el estrés

Otro factor clave para manejar el estrés es el tiempo. Nuestro cerebro puede lidiar con situaciones estresantes de manera saludable si entiende que no serán eternas. Sin embargo, cuando no establecemos límites de tiempo, el estrés puede volverse crónico y abrumador.
Es crucial encontrar momentos en los que podamos desconectarnos de nuestras múltiples responsabilidades. Como madres, esposas, profesionales y mujeres, a menudo nos olvidamos de nosotras mismas. Por ello, debemos reservar momentos para escucharnos, descansar y recargarnos. Estos momentos no son un lujo, sino una necesidad para poder mantener un equilibrio emocional y evitar que el estrés se convierta en algo negativo.

La importancia del autocuidado

El autocuidado, aunque a menudo subestimado, es fundamental para mantener una vida emocional equilibrada durante la maternidad. Esto puede lograrse de muchas formas, desde la meditación hasta actividades más sencillas como tomar un baño, escuchar música o leer una revista. Lo importante es que seamos conscientes de la necesidad de estos momentos y que los integremos en nuestra rutina diaria sin sentirnos culpables.

A menudo, el desafío está en encontrar el tiempo para desconectar. Esto puede implicar pedir ayuda a nuestros seres queridos para que respeten estos espacios sagrados de autocuidado. Incluso unos 20 minutos al día pueden marcar una gran diferencia en cómo manejamos el estrés y cómo nos sentimos en general.

Beneficios del estrés positivo

Aprender a gestionar el estrés de manera positiva no solo tiene beneficios inmediatos, como la reducción de la presión y la mejora del bienestar emocional, sino que también tiene efectos a largo plazo. Nos permite enseñar a nuestros hijos, de manera implícita, cómo gestionar sus propias emociones y estrés en el futuro. A través de nuestro ejemplo, ellos aprenderán que el estrés es una parte natural de la vida, pero que puede ser manejado y transformado en una oportunidad de crecimiento.
 

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